Los años pasan, las necesidades cambian

Así es. En más de una ocasión os he enseñado el dormitorio de mi hija Alejandra. Pero ya ha cumplido tres años y tiene dos hermanitas: Gabriela y Sofía. Y claro, en un piso de tres dormitorios… pues tienen que compartir habitación. Así que decidimos poner a Alex y a Gaby en la misma. Se llevan trece meses, llevan toda la vida juntas y creo que la memoria de la primera no llega más allá del nacimiento de la segunda: comparten risas, confidencias y se lo pasan genial, pero tienen necesidades diferentes y es por eso que teníamos que adecuar el espacio a ello.

 

Alex, 38 meses. Duerme en una mini cama de 70×160, modelo Gulliver, de Ikea. No podrá ocuparla muchos más años, pero así conseguíamos que el dormitorio respirase y se viera más amplio, pues tenemos pensado mudarnos en un tiempo no muy lejano. Debajo, hemos hecho unos cajones a medida donde guardamos ropa blanca, toallas y varias bolsas y maletas de viaje. Para dormir, un saco nórdico, es decir, una funda nórdica atada a una sábana bajera mediante cremalleras, que facilita hacer la cama (¡espero que en un tiempo no muy lejano pueda hacerla ella misma!) y a su vez que no se destape por la noche.

 

Gabriela, 24 meses recién cumpliditos. Todavía duerme en la cuna. Como ya no es tan bebé, no necesita el protector de la parte superior de la cabeza, y así se siente más cómoda porque en todo momento puede controlar a su hermana. El mismo saco nórdico para ella, en popelín blanco y de 60×120.

 

Hicimos un mueble a medida frente a la ventana, un poco más alto que ésta y separado unos 15 cm. dado que entre mueble y pared está el radiador. A modo de cabecero, tienen dos baúles-arcón muy útiles para guardar sábanas, fundas nórdicas y varios juguetes y peluches que nunca sabemos dónde guardar, pues se usan poquito. Cada uno mide 85 cm para que en un futuro se puedan poner camas de 80×180 y así poder acceder a los cajones centrales. Uno para cada una, y el último para guardar los cuentos que mi marido y yo nos turnamos para leer por las noches.

Decoran esta habitación una alfombra de lavadora rosita pálido de Lorena Canals; un cojín de lino en forma de corazón del mismo tono así como unos plaids de lana virgen y cashmere. Un mueble juguetero a los pies de la cuna; un mural original de cuando nació Alejandra, un dulce conejito de Magda Playà, a punto de lanzar su cometa al aire; también una pizarra imantada del Angel de la Guarda, por Magda Playà y unos cuadritos con fotos de ellas y de sus amigos. ¿Recordáis cómo era el dormitorio hace tres años?

 

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